Primer nacimiento vivo después de un trasplante de útero

El pasado 4 de diciembre la prestigiosa revista científica The Lancet publicó el primer nacimiento de un bebé tras efectuarle a su madre un trasplante de útero procedente de una donante fallecida.

En el año 2014 el trasplante de útero de donantes vivos, generalmente familiares, se convirtió en una realidad para tratar la infertilidad de mujeres que presentan graves problemas uterinos para concebir. Desde ese año, se han realizado 39 procedimientos de este tipo, lo que, por el momento, ha dado lugar al nacimiento de 11 niños. Sin embargo, no se había conseguido ningún éxito cuando el útero procedía de una donante fallecida. Esto planteaba interrogantes sobre la viabilidad de este proceso quirúrgico, así como dudas sobre si el útero seguiría siendo viable después de una isquemia prolongada.

Estas incógnitas han empezado a resolverse después del nacimiento de una niña de 2 kilos y medio en São Paulo, Brasil. La madre, una mujer de 32 años con ausencia uterina congénita (síndrome de Mayer-Rokitansky-Küster-Hauser), se sometió en septiembre de 2016 a un trasplante uterino procedente de una donante de 45 años que falleció por una hemorragia subaracnoidea. La cirugía tuvo lugar en el Hospital das Clínicas de la Universidad de São Paulo, Brasil.

A la receptora se le había realizado un tratamiento de fecundación in vitro previamente, y se le habían criopreservado ocho embriones, a la espera del trasplante de útero. Tras el trasplante, la mujer tuvo su primera menstruación a los 37 días, y a partir de ahí regularmente cada 26-32 días. La criotransferencia del blastocisto que dio lugar al embarazo se realizó trascurridos 7 meses desde el trasplante.

No se observó ningún episodio de rechazo, ni previo a la transferencia embrionaria ni durante la gestación.

El parto por cesárea tuvo lugar el 15 de diciembre de 2017, a las 35 semanas y 3 días de gestación. En el mismo procedimiento se extrajo el útero y éste no mostro anomalías.

Una de cada 500 mujeres presenta anormalidades uterinas debidas a anomalías congénitas, o por histerectomía o infección. Para estas mujeres las únicas opciones para tener un hijo eran la adopción o la subrogación. Gracias al trasplante de útero se abre una nueva vía para que estas mujeres puedan acceder a la maternidad.

El nacimiento de esta niña tras un trasplante de útero de una donante fallecida demuestra que los trasplantes de útero de donantes fallecidos son factibles y pueden ampliar enormemente el acceso a este tratamiento a más mujeres con infertilidad uterina, sin la necesidad de donantes vivos. Sin embargo, los resultados y los efectos de las donaciones de donantes vivos y fallecidos aún no se han comparado, y las técnicas quirúrgicas y de inmunosupresión se deben optimizar en el futuro.