Sobrepeso y fertilidad. Controla tu peso

La obesidad y el sobrepeso afectan a la salud general de la mujer, y dentro de ésta a la salud reproductiva. Existe una alta prevalencia de mujeres obesas en la población estéril y numerosos estudios han puesto de manifiesto la existencia de una estrecha relación entre obesidad y esterilidad, ya que contribuye a la presencia de ciclos menstruales irregulares y anovulación, reduce la tasa de concepción y disminuye las posibilidades de embarazo en los tratamientos de fertilidad. También incrementa los riesgos asociados con el embarazo, abortos, complicaciones maternas y perinatales. Todo ello es debido a la existencia de una relación entre la grasa corporal y los niveles de estrógenos y su regulación. La reducción de la obesidad se asocia con mejoras en las funciones reproductivas,

Se habla de sobrepeso cuando una mujer pesa entre un 20 y un 30 por ciento más que el peso medio ideal. Esto se determina por el índice de masa corporal (IMC), el peso en kilogramos dividido por la talla en metros elevada al cuadrado, es decir: IMC = peso / (talla)2. Un IMC de entre 19 y 25 es considerado ideal, por encima de 25 hasta 29.9 se estima sobrepeso y se considera obesidad como un IMC de 30 o mayor. Un valor superior a 27 en el contexto de un tratamiento de fertilidad, se juzga problemático. Si quieres quedar embarazada es recomendable estar en un peso normal para que la fertilidad no esté alterada.

Pero el sobrepeso no solamente afecta a la fertilidad femenina, existen estudios que apuntan a un aumento de la probabilidad de parámetros seminales anormales en hombres con sobrepeso, y a un mayor riesgo de subfertilidad entre las parejas en las que el hombre es obeso. Varios mecanismos podrían explicar el efecto de la obesidad sobre la esterilidad masculina, tanto directa como indirectamente, mediante la inducción de la apnea del sueño, alteraciones en los niveles hormonales y aumento de la temperatura escrotal, factores que en última instancia provocarían una reducción de los parámetros seminales (disminución de recuento total de espermatozoides, la concentración y la motilidad; posible aumento del índice de fragmentación del ADN, etc.).

Parece claro que tanto mujeres como hombres obesos que quieren someterse a un tratamiento de reproducción asistida deberían intentar bajar de peso antes de comenzar con él. Si bien existen diversas estrategias para la reducción de peso, incluyendo la dieta, el ejercicio físico, fármacos, e incluso intervenciones quirúrgicas, la modificación del estilo de vida sigue siendo la más importante.

Bajar de peso no sólo es una cuestión de estética, sino en muchos casos alcanzar un peso óptimo puede ser el factor clave para conseguir un embarazo.