Hoy es 21 de octubre de 2015, el día que Marty McFly vuelve a su pueblo en Regreso al futuro II (1989). En ese futuro los coches vuelan y utilizan un pequeño reactor de fusión nuclear. Los paneles publicitarios son pantallas animadas, se realizan llamadas por videoconferencia, los monopatines no llevan ruedas y levitan, las zapatillas tienen cordones automáticos, la ropa es inteligente, se utilizan gafas de realidad aumentada y hay pequeños helicópteros con cámara que pueden filmar en cualquier lugar.

Algunas de estas cosas se han hecho realidad, como los drones, la comunicación por Skype o Facetime, las pantallas gigantes como paneles publicitarios, las gafas de realidad aumentada o la ropa con sensores inteligentes.

Pero, ¿qué ha pasado en los laboratorios de reproducción asistida? En el año 1985, cuando se rodó Regreso al futuro II, los laboratorios de FIV eran muy diferentes a los de la actualidad. Seguramente solo se parezcan en que hay estereomicroscopios y cabinas de flujo laminar. Para empezar, ya no son como una cocina, con todas las paredes alicatas, sino que están recubiertos de pintura o paneles que no liberan agentes químicos volátiles. La ventilación ya no es una máquina de aire acondicionado convencional o una ventana abierta de par en par. Todo el sistema de refrigeración de un laboratorio de FIV dispone de múltiples filtros que impiden la contaminación bacteriana y química. Las cabinas de flujo laminar donde se manejan gametos y embriones, están calefactadas para que no se produzcan cambios de temperatura en los medios de cultivo que afecten al desarrollo embrionario. La microinyección (ICSI) ha permitido a muchos varones con una calidad espermática muy baja tener descendencia con su propio semen. La aparición del diagnóstico genético preimplantacional ha facilitado que muchas enfermedades fueran eliminadas de familias que las habían padecido durante generaciones. Los incubadores ya no son una caja con gases y control de la temperatura, sino que incorporan videocámaras que permiten realizar una película de todo el desarrollo embrionario, por lo que la toma de decisiones sobre qué embrión transferir ha cambiado radicalmente. La vitrificación ha permitido conservar ovocitos de forma muy eficiente, no comprometiendo la maternidad futura de pacientes oncológicos o de mujeres que deciden retrasar el momento de ser madres.

Además de todo esto, los protocolos de estimulación ovárica son mucho menos agresivos y permiten una personalización, adecuándose a la situación de cada mujer.

Estos cambios han permitido aumentar considerablemente las tasas de éxito de los tratamientos de reproducción asistida.

Probablemente todos estos cambios nos parecerán irrelevantes dentro de 30 años, cuando la frase más famosa de la trilogía Regreso al Futuro: “¿Carreteras? A donde vamos, no necesitamos carreteras”, se haya hecho realidad.

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