Femeninas

El ciclo menstrual de la mujer nos aporta una información muy valiosa, ya que partimos de la base de que si una mujer tiene menstruaciones regularmente cada 28/30 días, esta mujer ovula, salvo en algunas excepciones. Pero además de la ovulación existen otros factores a tener en cuenta a la hora de diagnosticar una esterilidad, razón por la cual nos apoyamos en otras pruebas diagnósticas.

Analítica hormonal

Para valorar el funcionamiento de las dos fases del ciclo menstrual se realizan unas determinaciones hormonales.
  • Primera fase del ciclo, el 3º día desde que te viene la regla estudiamos las siguientes hormonas: FSH, LH y estradiol. Comprobamos si hay alteraciones en estas hormonas, que intervienen en el desarrollo folicular, y así poder diagnosticar el funcionamiento normal del ovario. También nos sirve para prever el comportamiento frente al tratamiento y dependiendo de los resultados, a veces se hace necesario ampliar el estudio hormonal.
  • Segunda fase del ciclo, el día 21 desde que te viene la regla controlaremos la progesterona, que es la hormona que se encarga de mantener las condiciones adecuadas en el caso de que haya gestación.

Factor tubárico y uterino

Útero y trompas son necesarios para que el proceso reproductivo finalice en un embarazo. Las trompas son el lugar donde óvulo y espermatozoide se unen y su integridad es necesaria para que se produzca la fecundación y el posterior descenso del óvulo fecundado a la cavidad uterina para su implantación. Para valorar la normalidad de la anatomía femenina disponemos de varias pruebas diagnósticas.

Ecografía vaginal

Es la prueba más sencilla y la primera en realizarse por la gran información que proporciona y por la inocuidad de la misma. Con ella se valora la normalidad del aparato reproductor femenino. Si existe alguna anomalía visible en la cavidad endometrial por ecografía, se puede complementar con otras pruebas como la histerosonografía o la histeroscopia.

Histerosonografía

Similar a la ecografía, consiste en la realización de una ecografia acompañada de la introducción de suero fisiológico en la cavidad uterina con lo que conseguinos la distensión de la misma y con ello la visualización de la existencia de pólipos o miomas. Si así fuera la complementaríamos en función de la patología encontrada con una histeroscopia.

Histeroscopia

Consiste en la visualización directa de la cavidad uterina con una pequeña óptica que se introduce por el cuello uterino. La histeroscopia tiene la ventaja de poder resolver en ese preciso momento la patología que generó su indicación. Es decir, podemos realizar la extirpación de pequeños pólipos , miomas o septos que puedan interferir con la implantación del embrión en el endometrio.

Histerosalpingografía (HSG)

Esta técnica consiste en una serie de radiografías del útero y las trompas tras la administración de un contraste a través del cuello del útero. Además de informar de la integridad de las trompas, nos informa de como se encuentra el interior de la cavidad uterina, ya que si muestra que no es uniforme, nos hace sospechar de la presencia de miomas, tabiques, pólipos, etc.

Laparoscopia

Consiste en la visualización directa del aparato reproductor femenino vía abdominal con un sistema óptico (endoscopio). Es una técnica quirúrgica que al igual que la histeroscopia nos permite, no sólo llegar a un diagnóstico sino a la realización del tratamiento quirúrgico adecuado en cada caso, como por ejemplo realizar la extirpación de quistes ováricos, miomas o la liberación de adherencias que estén interfiriendo con la fertilidad.

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