Cáncer y Fertilidad

En ocasiones, los tratamientos médicos contra el cáncer producen esterilidad, tanto en hombres como en mujeres. La radioterapia en la pelvis, así como la quimioterapia pueden reducir de forma drástica la cantidad y calidad de espermatozoides y óvulos, ya que los tratamientos que actúan destruyendo las células cancerosas, también afectan a otras células y órganos del organismo, entre ellas las células reproductoras.

En las mujeres, durante o tras el tratamiento, los períodos menstruales pueden volverse irregulares o incluso interrumpirse. Aunque la menstruación continúe durante el tratamiento o vuelva a presentarse después de éste, es posible que la fertilidad disminuya. Otro efecto provocado por estas terapias tan agresivas es la menopausia precoz, que acortará el período reproductivo de la mujer.

En el caso del varón, el daño puede ser a corto o largo plazo, dependiendo de los tipos y dosis de medicación empleados. Los efectos a corto plazo suelen desaparecer entre seis meses y un año después de la última terapia.

En los niños a los que se les diagnostica cáncer, la cirugía, la quimio y la radioterapia, puede llegar a tener efectos perdurables en su salud reproductiva. El riesgo de que esto ocurra obedecerá al diagnóstico y a su tratamiento.

El peligro de esterilidad tras el tratamiento contra el cáncer depende de varios factores:

  • El tipo de cáncer.
  • La edad del paciente.
  • La clase y la dosis de fármacos utilizados.
  • El tipo y magnitud de la intervención quirúrgica.
  • La duración del tratamiento.
  • La zona del cuerpo donde se dirige la radiación y su dosis.
  • La existencia de problemas de fertilidad previos al tratamiento.

Antes de comenzar una terapia oncológica, es importante consultar al equipo médico que nos trata los posibles efectos que pueda tener sobre nuestra fertilidad. Ya que, como hemos visto anteriormente, no todos los tratamientos contra el cáncer la afectan de igual modo. Las distintas asociaciones científicas recomiendan que los pacientes y los padres o tutores de niños con cáncer analicen el riesgo sobre la fertilidad y las opciones para preservarla con sus médicos antes de comenzar el tratamiento oncológico.

En estos casos, para preservar la fertilidad existen distintas alternativas, y la utilización de una u otra dependerá del tipo de cáncer y de las preferencias personales de los pacientes. Así, las diferentes opciones pasan por la congelación de muestras de semen y la vitrificación de ovocitos o embriones. En niños que no han alcanzado la pubertad, o en adultos a los que por diversas razones no les quede otra opción, se puede criopreservar tejido testicular u ovárico. En mujeres que vayan a recibir radioterapia existe la posibilidad de realizar una transposición de los ovarios u ooforopexia, que consiste en la fijación quirúrgica de los ovarios a la pared de la pelvis, alejándolos así del campo de irradiación, y evitando la exposición directa de los mismos a la radioterapia, y por tanto el daño que esto ocasiona sobre las gónadas.

El gran avance que los tratamientos oncológicos han experimentado, así como la eficacia de los programas de diagnóstico precoz, han hecho que las tasas de curación y supervivencia al cáncer aumenten considerablemente. El incremento de la esperanza de vida de estos pacientes obliga a dar una mayor importancia a los efectos secundarios de los tratamientos con radio y quimioterapia. La función testicular y ovárica, así como el mantenimiento de la fertilidad son aspectos que preocupan cada vez más a los pacientes oncológicos. Por ello, los profesionales del campo de la reproducción trabajamos para ofrecerles las mayores posibilidades reproductivas.

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