En las últimas semanas, y gracias a la OMS, hemos oído y leído mucho sobre alimentación y cáncer. Pero, ¿afecta de alguna manera lo que comemos a nuestra fertilidad? ¿Podemos mejorarla cambiando nuestros hábitos alimenticios?

Se ha escrito mucho sobre el tema y como casi siempre en estos asuntos hay una gran controversia. Vamos a intentar arrojar algo de luz sobre esto.

La digestión es un proceso largo y complejo que comienza con la masticación, y durante la cual los alimentos sufrirán diferentes transformaciones y serán absorbidos por el torrente sanguíneo, para llegar a cada tejido y, por ende, a las células que los componen. Así, el organismo absorberá los nutrientes, vitaminas, minerales, etc., que necesita para funcionar correctamente. Por tanto, es fácil deducir, que cuanto de mejor calidad sean los alimentos, mejor “alimentadas” estarán nuestras células para poder llevar cabo sus funciones. Esto es conocido desde muy antiguo, así, Hipócrates, padre de la medicina, pronunció una frase que resume la relación entre la alimentación y la salud: “Que tu medicina sea tu alimento, y el alimento tu medicina.”

Lo primero en lo que la dieta tiene una relación directa es en el peso corporal. Una mujer obesa puede presentar ciclos menstruales irregulares, así como problemas de ovulación. Sin embargo, incluso las mujeres obesas con ciclos menstruales normales tienen tasas de embarazo más bajas que las mujeres de peso normal, por lo que la ovulación no es el único problema. Otros trastornos relacionados con la obesidad, como el hipo o hipertiroidismo, la resistencia a la insulina o la diabetes, pueden estar influenciando negativamente la fertilidad. Pero no solo el sobrepeso es un problema, la delgadez extrema también se relaciona con esterilidad femenina, ya que estas mujeres también tienen ciclos menstruales irregulares y problemas de ovulación.

¿Qué pasa con los hombres? Pues lo mismo, la obesidad en los varones se asocia con cambios en los niveles de testosterona y otras hormonas importantes para la reproducción. Lo que provoca un menor número de espermatozoides y una menor motilidad en hombres con sobrepeso y obesidad comparados con los de peso normal. Los hombres con muy bajo peso también presentan problemas de cantidad y calidad espermática.

Por tanto, que los 2 miembros de la pareja sigan una dieta que les permita mantener un peso adecuado es el primer paso a seguir para conseguir el embarazo.

¿Hay alimentos que beneficien la fertilidad?

Parece lógico pensar que los alimentos que hagan que nuestro organismo se encuentre en perfecto estado ayudarán también a nuestra salud reproductiva. Así, alimentos que tengan una acción antioxidante, que sean ricos en vitaminas, en ácido docosahexaeónico (DHA), calcio, hierro, zinc, etc., ayudarán a mejorar la fertilidad.

El DHA (ácido graso esencial poliinsaturado de la serie omega-3) es fundamental para el equilibrio hormonal, el sistema inmunitario e incluso para la salud ovocitaria y espermática. Un estudio realizado en  la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), mostró como hombres con baja calidad espermática que añadieron 75 gramos de nueces a su dieta diaria presentaron una mejoría significativa en los parámetros del esperma. Las nueces constituyen una fuente particularmente rica de ácidos grasos omega-3 que, se sospecha, pueden haber sido los responsables de las mejoras observadas en este estudio. Además de en las nueces, los podemos encontrar en mariscos, salmón, sardinas, atún, algas, aguacate y verduras de hoja verde.

Los antioxidantes protegen las células del cuerpo de los daños causados por los radicales libres, como el que producen sobre el ADN de los espermatozoides. Las naranjas, limones, kiwis, grosellas, arándanos, fresas, ciruelas, frutos secos, ajo, brócoli, coliflor, pimientos, tomates y espinacas son ricos en antioxidantes.

El complejo de vitaminas B, entre ellas la B9 (ácido fólico), son importantes para la ovulación y la implantación, así como para el desarrollo fetal. Podemos encontrarlas en cereales, legumbres, plátano, aguacates, levadura, sardinas, almejas, huevos, trucha, espárragos, cordero y requesón.

La vitamina D o calciferol se produce en el organismo a través de la exposición al sol. El déficit en esta vitamina se asocia a una calidad endometrial disminuida. Un reciente estudio de la Universidad de Yale encontró que solamente el 7% de las mujeres estériles presentaban niveles normales de vitamina D. Además ninguna de las pacientes con ovario poliquístico del estudio tenía niveles normales de dicha vitamina. Parece ser que también hay una relación entre los niveles bajos de vitamina D y la calidad espermática disminuida. Los alimentos que contienen vitamina D  son la leche, la yema de huevo, el atún, la sardina, el hígado, múltiples cereales y el queso. Aunque no hay que olvidar que la exposición al sol es la mejor manera de mantener unos niveles de vitamina D adecuados.

Se deben consumir hidratos de carbono sin refinar. Las mujeres con más alta carga glucémica tienen un 92% más de probabilidades de padecer infertilidad ovulatoria. Por ello, se sugiere evitar el pan blanco y las pastas, pero aumentar el consumo de pan y pasta integral, además de otros productos como cebada, judías, alubias, verduras y frutas.
El zinc ha demostrado ser importante para la fertilidad. Su carencia en las mujeres lleva a un desequilibrio de estrógeno y progesterona, afectando a la calidad ovocitaria. Un aumento de sus niveles en hombres infértiles ha servido para aumentar la calidad del semen. El zinc se encuentra en la carne magra, anacardos, pollo, mariscos, pipas de calabaza, huevos, guisantes, ostras, cereales, jengibre y levadura de cerveza.

Y por supuesto el agua. Siempre es importante estar bien hidratado pero seguramente lo será más si queremos conseguir un embarazo. Es aconsejable beber por lo menos  2 litros u 8 vasos de agua al día para mantenerse bien hidratado. Si el organismo no está bien hidratado, tenderá a coger agua de órganos menos vitales para dársela a otros más importantes. El sistema reproductivo será uno de los que cedan agua. Ésta es necesaria para el correcto desarrollo de los folículos y para que haya mayor flujo sanguíneo en la mucosa del útero. Así como para que el flujo vaginal sea adecuado.

En resumen, una buena alimentación es fundamental para que el organismo se encuentre en perfecto estado, y ayudará a mejorar la salud reproductiva de la pareja.

En una próxima entrada del blog hablaremos de los alimentos que no se deben ingerir si queremos mantener nuestras posibilidades de embarazo altas.

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