Agradecidos con nuestros pacientes

“Los escultores llaman a esto maternidad. La representación máxima del fruto del amor hecha carne. Yo, en este momento, admiro una maternidad frente a mí, tranquilo, sereno, reflexivo, como cuando, otras veces, contemplaba la maternidad de Henry Moore, o de Baltasar Lobo, o del colombiano Botero, o de tantos otros artistas que han sucumbido, como yo, ante la incomparable ternura de los primeros momentos entre una madre y su retoño. Y todo esto es posible gracias al insuperable trabajo del equipo humano de Tahe Fertilidad. Ellos dijeron sí cuando la naturaleza se empeñaba en decirnos que no. Ellos dijeron: ¡sí podéis! cuando nosotros comenzábamos a transitar por el triste camino de la resignación.
Ahora, no sin cierta incredulidad, observo en penumbra a mi esposa Gloria amamantar a mi pequeña Ana María en la cama del hospital. Con apenas tres días de vida ella nos lo ha cambiado todo para siempre. Lo que parecía imposible en la Clínica Tahe Fertilidad lo habéis hecho realidad conjugando sabiamente, magia, ciencia, pasión, y humanidad.
Y la maternidad pétrea que tanto había admirado en los museos ahora cobra vida ante mí, gracias a vosotros, como si las dificultades nunca hubieran existido, como si todo lo vivido anteriormente hubiera sido tan sólo una tremenda pesadilla.
Gracias a profesionales de la talla de Ana María, Juan Carlos, Emilio, Victoria, y de tantos y tantos otros, este milagro que la naturaleza nos negaba ha sido posible. El hombre, y la ciencia, al servicio de la vida, a la que tanto le debemos. Emocionado, las contemplo frente a mí como si todavía estuviera soñando. Sin embargo, vosotros lo habéis hecho posible. Habéis transformado la piedra de nuestros sueños en carne de nuestra carne.
Gloria y yo nunca tendremos suficientes palabras para agradecer lo mucho que habéis hecho por nosotros.
Gracias de todo corazón. Mil gracias.”